UN RETO QUE EXIGE ACCIÓN ESTRATÉGICA

Desde hace más de tres meses, el principal puerto del Pacífico colombiano vive una crisis logística que ha generado un efecto dominó en la cadena de suministro nacional.
El puerto de Buenaventura, responsable de movilizar el 44% del comercio exterior del país, enfrenta congestión portuaria, escasez de vehículos, demoras operativas y riesgos de seguridad para el transporte.
Este panorama ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de importadores, exportadores, operadores logísticos y transportadores, obligándolos a replantear sus estrategias para no detener el flujo de mercancías que abastece al país.
Causas reales de la crisis en Buenaventura
La situación actual no es producto de un solo factor, sino de una combinación de problemas estructurales y coyunturales que han golpeado simultáneamente la capacidad operativa del puerto y de su red logística, que se resumen en los siguientes puntos:
- Violencia criminal y vacío estatal
- La ruptura de la tregua entre las bandas delincuenciales desde enero de 2025 ha detonado homicidios, extorsiones y presencia armada en las calles; Esto limita la movilidad de los trabajadores, especialmente en horario nocturno, afectando operaciones y obligando a suspender el transporte después de las 11:00 p.m.
- Pese a su importancia económica, Buenaventura enfrenta pobreza extrema, desempleo y falta de servicios básicos, condiciones que favorecen la violencia y limitan el desarrollo sostenible del puerto.
- Bloqueos viales
- Desde mayo de 2025, comunidades mineras han bloqueado tramos estratégicos de la vía Buenaventura–Buga, reclamando formalización y cumplimiento de acuerdos por parte del Estado. Esto ha paralizado el flujo terrestre hacia y desde el puerto, generando demoras y sobrecostos.
- Fallas tecnológicas en la terminal TCBUEN
- La implementación del sistema NAVIS 4 presentó errores en el agendamiento de citas, facturación y registro de vehículos, provocando represamientos y duplicación de procesos operativos.
- Falta de dragado y pérdida de competitividad
- La profundidad del canal de acceso se mantiene en 12,5 m, lo que limita el ingreso de buques de mayor calado. Esta condición, junto con retrasos en los proyectos de modernización, ha llevado a que navieras prioricen puertos más competitivos como Guayaquil, Chancay o Posorja, poniendo en riesgo el liderazgo de Buenaventura. provocando una reducción de casi el 10 % en el movimiento de contenedores.
- Fallas y retrasos en proyectos estructurales
- Retrasos en proyectos clave y decisiones estratégicas bloqueadas por dinámicas políticas y clientelistas han frenado inversiones en infraestructura y mejoras operativas.
- Comunidades del río Anchicayá bloquearon nuevamente la vía a Buenaventura, en el sector de El Gallinero, reclamando el incumplimiento de una indemnización de $200.000 millones por daños ambientales causados hace más de 20 años por la empresa Epsa.
Consecuencias operativas inmediatas
- Congestión portuaria
- Más de 8.000 contenedores acumulados en terminales.
- Falta de disponibilidad inmediata para devolución de vacíos y cargue.
- Retrasos operativos
- Tiempos de espera de 4 a 5 días para entrega de contenedores vacíos en terminales como Aguadulce y TC Buen.
- Retrasos que en algunos casos superan los 10 días en el retiro de carga.
- Escasez de vehículos
- Alta demanda y disponibilidad limitada de vehículos de carga a causa del paro arrocero, lo que eleva costos y dificulta cumplir con itinerarios.
- Factores de seguridad
- Reportes de vandalismo y atentados contra vehículos después de las 11:00 p.m., lo que limita la operación nocturna y agrava la congestión.
Impacto para las empresas
La crisis en Buenaventura no solo es un problema operativo: es un riesgo financiero y reputacional. Entre las consecuencias más relevantes para el comercio exterior colombiano se encuentran:
- Sobrecostos logísticos por almacenamiento, maniobras urbanas y movimientos adicionales.
- Pérdida de competitividad ante demoras en las entregas y ruptura de cadenas de abastecimiento.
- Incumplimiento contractual en entre los acuerdos comerciales entre los actores de la cadena.
- Afectación en sectores clave como alimentos, insumos industriales y productos perecederos.
Cómo Unión Andina de Transportes apoya a las empresas en esta coyuntura
En UAT entendemos que los gerentes y directivos necesitan más que un proveedor: necesitan un aliado estratégico capaz de adaptarse a la situación y proteger la continuidad de sus operaciones.
Por eso hemos implementado acciones concretas para mitigar los efectos de esta crisis:
- Aseguramiento de flota fidelizada, movilizando recursos propios desde el interior del país para cubrir la demanda en puerto, descongestionando las cargas de nuestros clientes y garantizando la continuidad de sus operaciones.
- Proyección ágil y controlada en la devolución de contenedores, asegurando enturnamientos, inspeccione, toma de citas, almacenamiento de contenedores en patios alternos y entregas urbanas con nuestra flota propia, así garantizar vehículos disponibles que cumplan las entregas y mitiguen tiempos de espera prolongados y riesgos de sobrecostos.
- Coordinadores SAC especializados que brindan acompañamiento personalizado a las operaciones de nuestros clientes, anticipando los posibles inconvenientes y proyectando soluciones de manera preventiva.
- Contacto directo y oportuno con autoridades y terminales para agilizar procesos críticos y reducir tiempos muertos (DIAN y Muelles Portuarios).
- Planeación estratégica de rutas y operaciones para optimizar tiempos y recursos.
- Monitoreo tecnológico permanente del estado de la carga en tiempo real desde nuestra torre de control que permite reforzar la seguridad de nuestras cargas.
Recomendaciones para los generadores de carga
- Planificar, anticipar y considerar los tiempos adicionales con sus operadores logísticos, teniendo en cuenta características adicionales como: Puerto, Naviera y Patios de devolución de vacíos.
- Comunicación constante con su operador logístico para conocer cambios en disponibilidad y operaciones.
- Evaluar rutas y puertos alternos en casos críticos.
- Implementar planes de contingencia que contemplen almacenamiento temporal o redistribución de carga.
La crisis logística en Buenaventura es un recordatorio de que la resiliencia y la flexibilidad son claves en la gestión de la cadena de suministro. Más allá de una coyuntura puntual, esta situación exige diversificar la forma en que hacemos logística y establecer planes estratégicos que permitan afrontar la crisis y tomar acciones que permitan la continuidad de la cadena logística.
En Unión Andina de Transportes reafirmamos nuestro compromiso de ser un aliado confiable, anticipándonos a los retos y actuando con rapidez para que las empresas puedan seguir cumpliendo con sus compromisos comerciales, incluso en contextos de alta incertidumbre.